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¿Qué esperas de un juicio?

Actualizado: 5 jun 2024


Te quiero compartir una historia de cómo perdí un cliente, te cuento:


Llamaron al timbre de la puerta del despacho, sonó dos veces, rápidas, y me levanté a abrir la puerta.


Era Begoña, que venía a por su documentación, eran tres archivadores grandes llenos de papeles, documentos y resoluciones judiciales.


Le abrí la puerta, la mesa de reuniones estaba muy cerca y allí había colocado toda su documentación, toda ordenada en los tres archivadores.


Yo me quedaba con mis copias y mis documentos en el ordenador, como era mi obligación.


No nos miramos a la cara, ni ella ni yo. Tampoco nos hablamos, sólo le dije:

-Ahí tienes toda tu documentación-.


Y ella me dijo, con toda su rabia:

-Anda que ya te vale, me has fastidiado la vida- (y algún insulto que he olvidado con el tiempo).


Y salió por la puerta con su documentación.


En ese momento, le grité para que me oyera y le dije que no era justa, que se estaba portando muy mal conmigo.

 

Pues hasta aquí la historia final de cómo se fue Begoña, cliente mía del despacho a la que divorcié, modifiqué medidas y recurrí todo lo recurrible, y dejó de ser mi cliente de un día para otro.


Y cometí el error de no cobrarle por todo, sólo pagó por el primer procedimiento, el divorcio.


Cometí otros errores de novata en este asunto, pero el que quiero enseñarte hoy es el que va de las expectativas de los clientes con SU juicio.


¿Has pensado alguna vez que tus objetivos en un juicio de familia pueden no coincidir con los objetivos y expectativas de tu cliente?


Está claro que tu objetivo principal en el juicio es GANAR el juicio, pero puede ser que tu cliente, en un asunto de familia, se haya formado unas expectativas no realistas.


Y de ser así, seguramente surjan conflictos entre tú y tu cliente, cuando se vaya avanzando en la tramitación y no te imaginas el problema que puede suponer que la sentencia no acoja alguna de las pretensiones de tu cliente, esas que se ha formado en base a esas expectativas no realistas.


Tu cliente se enfadará y seguramente cambie de abogado y tu te quedarás sin cliente y sin cobrar el trabajo realizado.


¡Vaya negocio!


En tu mano está evitar que esto suceda, porque no sólo tienes que saber cómo redactar una demanda de divorcio, también tienes que saber cómo tener una relación con el cliente, que sea profesional y sobre todo, fructífera.


Las maneras de evitarlo, porque se puede evitar, y te lo digo porque ya pasé por ello y lo tengo muy analizado, estudiado y comprobado, las puedes encontrar en mi membresía “Entramos en Sala”.


Este es uno de los temas que te comparto en la membresía, hasta el final de este mes de mayo.



Si te animas, allí estaré.

 

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