top of page

La prisa es enemiga del criterio

Abogado corriendo delante de un reloj; la prisa es enemiga del criterio
Abogado corriendo delante de un reloj; la prisa es enemiga del criterio

Tener prisa en nuestra profesión, en el ejercicio de la abogacía es muy habitual.


Trabajamos sujetos a plazos, con actuaciones que deben ser inmediatas, con urgencias, con presión, con estrés.


Y es cierto que todos vivimos bajo los dictados de la prisa, todo es para ayer, y si no cumples parece que no vales.


Hablamos rápido, escribimos rápido, pensamos rápido.

Y para "desconectar" un ratito nos "conectamos" a las redes sociales, donde todo es impacto rápido y consumo inmediato. Hasta hay veces, que si no te das prisa en aprovechar algún anuncio de publicidad, a lo mejor, dentro de 2 días ya no lo encuentras...


Así que en este escenario, de todo prisas y de manera inmediata, vemos lógico que si un cliente nos llama para hacernos una consulta, la contestación también sea inmediata.


Muchas veces contestamos de manera inmediata por miedo a ser lo suficiente, profesionalmente hablando, para nuestro cliente y ante el temor de perderlo; o por pensar que no está juzgando; o porque la inercia de las prisas, no entiende otra manera de responder...

Y todo esto, es un error, un gran error.


Nuestra profesión implica un rigor técnico jurídico que necesita un tiempo de análisis y estudio.

Por eso, uno de los mayores errores en el ejercicio de la Abogacía es precisamente actuar demasiado rápido.


La prisa hace perder precisión y rigor en la respuesta.


Y lo que quiere nuestro cliente es que demos lo mejor de nosotros mismos.


Ayer lo veíamos en el mini caso práctico, las dos primeras respuestas eran impulsivas y muy rápidas, daban una respuesta tajante sin analizar la situación; por eso la mejor solución es la opción c): pedir más información y darnos tiempo para analizar las circunstancias y su encaje jurídico (pedir la foto y su ubicación).


¿O te imaginas que un cirujano va a operar sin antes hacer las pruebas médicas necesarias para no poner en peligro la vida del paciente?

Por eso, frente a la prisa y la presión de hacerlo todo muy rápido, tú gestión debe ser: RESPIRAR, CALMAR, REVISAR, ANALIZAR Y DECIDIR CON MÉTODO, CON CLARIDAD, CON SOLVENCIA.


Aprende a aplicarlo en tu día a día, verás como todo empieza a ser mejor.


¡Feliz jueves!

Comentarios


bottom of page